Calma para el alma

No hace falta pedirle calma,
a la discreta naturaleza del alma.

Es tu mente descontrolada,
la que evita que tu alma
pueda ser escuchada.

En horas me arrepentiré de haber escrito esto. Pero habrá sido un intento fallido de arreglar frases erróneas y salvar palabras contaminadas.

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