Lógica y discernimiento

Poco a poco
nuestra lógica y discernimiento
se dará cuenta de lo que es verdad
y lo que es puro pensamiento.

Besos de madre

Los besos de mi madre
me mantuvieron bien despierto,
ahuyentando lo cobarde
en un mundo tan incierto.

Gracias madre,
por tu amor
e incondicional sustento.

Duermo con la nostalgia

Duermo en una cama
muy grande y ancha
para que por la noche
quepa toda la nostalgia
que me dejaron los que hoy
me hacen tanta falta.

Siempre se gana

Testaruda mi ignorancia,
por haberme vendado la mirada
ante un mundo y su abundancia,
al que por haber llegado sin nada,
hasta las pérdidas son ganancia.

La fiesta de los miedos pt.2

Limpiaré a fondo
después del festejo;
abriré las ventanas;
que entre aire nuevo.

Al caer la tarde
llamaré a mis sueños;
rogándoles perdón
por haber sido ciego.

Los traeré a casa,
su hogar eterno;
pues ya no pienso
volver a estar sin ellos.

Y desde el balcón
con mirada al cielo,
pasaremos la noche
compartiendo anhelos

Complejo de salvador

Cuando ni Dios
concede todas nuestras plegarias,
aquí estoy yo,
con intensiones involuntarias
de complacer a todos
para que no me cojan con rabia.

Hoy amémonos

Latidos fuertes,
falta de aliento,
canción de cuna,
caricias del viento.

El amor no lleva prisa,
pero muy corto es su tiempo;
al marcharse nunca avisa,
dejando atrás un tormento.

Amémonos en vida,
con valentía y atrevimiento;
antes que dicta su partida,
que reine este sentimiento.

La fiesta de los miedos

Haré una fiesta
e invitaré a mis miedos,
sobre todo a aquellos
que gritan «¡no puedo!».

Para descubrir
de qué están hechos
y darle fin
a sus engañosos juegos.

Notarán
que no les temo,
pues ya comprendo
que no son serios.

Al final
me reiré de ellos,
pues llegaron grandes,
pero se irán pequeños.

Sabia experiencia

Cada quién
es dueño de sus preguntas
y responsable de hallar
sus propias respuestas.

No a través de libros
sino de su experiencia.

Soñador arrepentido

Un lamento hecho suspiro
suelta un sueño arrepentido,
sentado, aún vestido
y ante su anhelo rendido.

Preguntándose a sí mismo:
«¿Qué habría sido,
si un poco más
hubiera insistido?».

Pero antes
de echar todo al olvido,
escuchó una voz
susurrándole al oído:

—No todo está perdido,
pues los lamentos
son parte del camino
y no dictan tu destino.