La fiesta de los miedos

Haré una fiesta
e invitaré a mis miedos,
sobre todo a aquellos
que gritan «¡no puedo!».

Para descubrir
de qué están hechos
y darle fin
a sus engañosos juegos.

Notarán
que no les temo,
pues ya comprendo
que no son serios.

Al final
me reiré de ellos,
pues llegaron grandes,
pero se irán pequeños.